sábado, 8 de octubre de 2016

Las seis guerras de John Kerry: ¿una extraña teoría?

Nota del editor de este Blog

 Por Beniezu

      La cruenta guerra en Siria, como antes fue la de Yugoslavia, Libia, Ucrania  etc. etc. en realidad en todas estas últimas  guerras conocidas o  desconocidas suelen están involucrados los EEUU y sus socios de la OTAN , la imagen que de las guerras  nos cuentan  los medios son pura ficción , guiones  de película elaborados  al gusto del Imperio para  ocultar y decorar sus perversas intenciones de  dominio y rapiña ,todo muy bonitamente pintado de razones humanitarias o de  su presunta  lucha contra el terrorismo .Esas  intenciones, la rapiña y el botín de guerra,  son las mismas  que tenían las guerras imperialistas hitlerianas, solo que aquellas tenían la decencia de presentarse abiertamente como lo que eran. En lo que  sí coinciden es en la utilización de  argumento goebeliano de ‘’Una mentira repetida mil veces se asume como verdad’’, principio que expandió  aquel siniestro ministro de propaganda Joseph Goebbels,  solo mudan sus formas    ahora vestidas de ‘’libertad de prensa’’ infinidad de medios pero todos ellos conchabados  y serviles a las consignas del Imperio,  todos ellos manipulados con la misma mentira.  Estamos ante un nuevo fascismo  encubierto, estamos en la era de las ‘’Guerras de cuarta generación’’ implementadas por los cerebros  de la guerra psicológica. Solo que ahora, sus protagonistas no se visten con uniformes militares de  Gestapo ni se saludan con el brazo en alto. Ahora se vistes  de ejecutivos y sus planes de guerra son sofisticados y encubiertos, pero las consecuencias de las guerras, los muertos, los destrozos, los desplazados, el sufrimiento se siguen contando por centenares de miles de muertos.
  
LAS SEIS GUERRAS DE JOHN KERRY: ¿UNA EXTRANA TEORIA? 

La pregunta que se hace el mundo es qué papel desempeña EE.UU. en Siria y la respuesta no es clara siempre, lo que incluye los pasos que va a realizar Washington pues su comprensión de la geopolítica es confusa en varios aspectos. 

Cuando se tiene claridad sobre el rol y los objetivos perseguidos por un gobierno, la forma en que se actúa es previsible en gran medida. Por ello, en el caso de USA, en lo fundamental que es quebrar a Siria e Irak, se conoce su rol fragmentador. Lo que no se sabe es cómo reaccionará subjetivamente al ver debilitado dicho propósito, es decir, que “las cosas están saliendo mal”.

Y este planteamiento se fundamenta en las recientes declaraciones del secretario de Estado, John Kerry, quien ha manifestado que en Siria se están dando seis guerras paralelas a las cuales da una identificación. No obstante, el análisis sereno permite ver que su conocimiento de la realidad es absolutamente extraño pues no responde a lo que ocurre objetivamente en dicha nación y desconoce los factores internos y externos asociados al conflicto.

Esta viñeta expresa con claridad la esquizofrenia de los EEUU  con sus políticas imperialistas 

Su postura es que en Siria "EE.UU. está llevando a cabo una guerra contra el Estado Islámico". "Y vamos a ganar esta guerra, no tengo ninguna duda sobre este punto, estamos haciendo un enorme progreso", afirmó. Sin embargo, según ha especificado el secretario de Estado, estas acciones militares "son diferentes al involucrarnos directamente en la guerra civil (en Siria), que es una guerra contra Assad"(1). Aquí ya existen inconsistencias inmensas pues desconoce u olvida lo que sucede verdaderamente, o simplemente es un intento de utilizar propaganda que llegue al sentimiento, emoción o percepción de la opinión pública, aunque no posea coherencia.


En primer lugar, el régimen estadounidense no está librando una guerra contra el Estado Islámico pues los resultados indican una pobreza militar extrema y, por el contrario, un apoyo inmenso a dichos grupos en armas, entrenamiento, financiación, etc., lo que ha sido comprobado documentalmente y en la práctica. En segundo lugar, no existe una guerra civil en Siria sino el intento de fuerzas extranjeras coaligados con sectores nacionales que intentan derrocar a un presidente legítimo, por lo cual el supuesto enfrentamiento civil no es tal sino que se expresa en una una batalla decidida contra bandas criminales por parte del gobierno.

En otro espacio interpretativo, Kerry ha sustentado que en Siria esencialmente se llevan a cabo "seis guerras simultáneamente", en los que las partes en conflicto son los kurdos y Turquía, Arabia Saudita e Irán, los musulmanes suníes y chiíes. Además, en Siria, "todos están contra el Estado Islámico y la gente contra Assad". El político también mencionó separadamente al grupo terrorista Frente Al-Nusra, que pasó a denominarse 'Frente Fatah Al-Sham'. Por lo tanto, en Siria "es muy difícil unir fuerzas", concluyó Kerry.”(2)

En este momento, la acción militar del presidente Bashar al-Asad junto con Irán, Rusia, fuerzas populares y Hezbollá, es contra la intervención de Daesh-ISIS, Al Qaeda y su filial Al Nusra y las bandas de “terroristas moderados”, quienes en conjunto desarrollan una ingente labor de destrucción social integral en dicha nación. Es cierto que Erdogán ataca a los kurdos aunque trabaja en la Coalición internacional, por lo tanto su accionar no es definitivamente contra Daesh sino contra un pueblo que está en oposición a su régimen. Suníes, chiíes, católicos, protestantes, cristianos, judíos, vivían en paz en Siria hasta que se declaró la primavera árabe donde ISIS fue el agente más provocativo y cuyo entrenamiento fue realizado en Arabia saudí y fomentado en EE.UU., más el apoyo nítido de Turquía que ha albergado más de 50.000 takfiríes.

De allí que la frase de Kerry: "todos están contra el Estado Islámico y la gente contra Assad”, no sólo es falsa sino culturalmente vacía de contenido. Actualmente el Ejército Sirio, las Fuerzas Aeroespaciales rusas y sus aliados están trabajando por la paz, sin descartar a las fuerzas kurdas; la Coalición occidental emiratí, sin aportar su parte transparente, fuerza decisiva y hombres para eliminar la amenaza terrorista, participa irregularmente y muchas veces eliminando la población civil, destruyendo las fuerzas sirias y la infraestructura del país. La supuesta gente contra Assad son las bandas terroristas pues el pueblo sirio en elecciones eligió a Bashar al-Asad como su presidente legítimo y legal.

Todo el análisis anterior lleva a una conclusión de principio: parece ser que los planes alternativos del régimen estadounidense, las pérdidas de Daesh, la huída de sus miembros, la inminente derrota de los “terroristas moderados” y posiblemente la muerte de asesores occidentales en Alepo, entre otros hechos, son el reflejo de una política intrusiva en territorios soberanos que han encontrado una ciudadanía patriótica en una lucha sin par con el propósito de mantenerse autónomos y libres.

Nadie puede desconocer que la situación del país es compleja y hay intereses diversos en juego, lo que no significa la existencia de seis guerras diferentes sino conflictos que pueden ser desactivados a través de una política de diálogo constructivo. Ahora bien, el desconocimiento de la realidad siria o la intención profunda de desorientar, no es ético ni correcto ya que utilizar elementos que no proponen un camino posible basado en la solución política, concertada, que permita lograr la equidad tan necesaria en la región, augura tragedias. Afortunadamente el proceso liberador avanza y en el destino histórico del pueblo sirio un porvenir con luz y alegría se advierte próximo en el tiempo presente.


FUENTE. 
http://www.hispantv.com/noticias/opinion/299729/eeuu-guerra-siria-irak-fragmentar

Carlos Santa María

Carlos Santa María es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesor universitario, columnista de varios medios nacionales e internacionales y ha escrito dieciséis libros en el campo humano, político y pedagógico.



CNN y el papel higienico de los ricos de Venezuela


Nota del editor de este Blog

 Por Beniezu

    Este articulo sacado del Blog cubano  ‘’La pupila insomne ‘’ es un ejemplo vivo y clarificador de la esquizofrenia  mediática   a la que nos someten  los poderes de la llamada ‘’democracia informativa’’ del  Occidente donde la información, la simple información de la realidad, debe superar complicados procesos y controles  cuyo resultado final  parece ser  pura entelequia . Y uno no sabe si reír o llorar de pena . Pero lo triste de todo esto son sus perversas intenciones de crear zombis  mentales a los que poder manipular en la dirección deseada.

CNN y el papel higienico de los ricos  de Venezuela
Por José Manzaneda


         Leemos que “Una treintena de países pide a la ONU que proteja a la población de Venezuela” (1). Lo curioso es que esta petición en el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra, no ha sido aprobada (2). Mientras, una contraria, presentada por Cuba, en apoyo a la soberanía de Venezuela, sí lo fue con 88 votos (3). Es decir, que una resolución no aprobada es titular de la prensa internacional, pero otra que lo es con tres veces más votos, ni siquiera es noticia.
          Para la prensa española, un crimen violento no es igual si se produce en México... o en Venezuela. Hace unos días, era noticia el secuestro y asesinato en la capital mexicana de María Villar, sobrina del actual presidente de la Federación Española de Fútbol (4). No leemos en las notas acusaciones contra el Gobierno mexicano, ni análisis sobre la grave situación de violencia en aquel país (5). ¿Se imaginan –por el contrario- esta noticia... en Venezuela? Tendríamos reportajes de varias páginas, entrevistas a líderes de la oposición venezolana y artículos de supuestos “expertos” (6). Todos señalando a un mismo culpable: el Gobierno de Caracas (7).
         Tampoco leemos señalamientos contra el gobierno o el “régimen” político vigente en EEUU, cuando nos informan de que, en 2015, los delitos violentos se incrementaron, allí, casi el 4 % (8). O de que en Chicago, tercera ciudad del país, los homicidios han aumentado el 50 % (9).
  
El País uno más de los medios del Estado fiel  servidor a las consignas marcadas por los intereses del neoliberalismo 


         En la prensa internacional no ha sido noticia el asesinato, en Colombia, de la campesina Cecilia Coicue. Había ofrecido sus tierras para ubicar una de las llamadas “zonas veredales” que, según el Acuerdo de Paz –no aprobado en referéndum-, alojarían de manera transitoria a la guerrilla de las FARC (10). En el primer semestre del año, han sido asesinados 35 defensores de derechos humanos en aquel país, y 279 fueron víctimas de agresiones (11). Latifundistas y empresas agroindustriales están detrás de estos crímenes que no son noticia. Mientras, durante semanas ha ocupado páginas de la prensa internacional la supuesta “huelga de hambre” del “disidente” cubano Guillermo Fariñas (12), cuyo final ridículo y estrambótico ha sido cuidadosamente silenciado en los medios (13).
          Para la gran prensa no es lo mismo la detención de un periodista en Venezuela y Cuba, que en EEUU... o Chile. A comienzos de septiembre, grandes medios internacionales denunciaban la detención de un informador chileno en Caracas (14). Nada han dicho, sin embargo, sobre la prisión “preventiva”, de casi un año, sufrida en Chile por el fotógrafo Felipe Durán, que cubre desde hace años la lucha del pueblo mapuche (15). Ni sobre la agresión y detención, a finales de julio, por parte de carabineros chilenos, a dos periodistas del canal iraní HispanTV, cuando cubrían una protesta estudiantil (16). Tampoco sobre la orden de arresto, en Dakota del Norte (EEUU), contra la directora de Democracy Now, Amy Goodman (17). Está acusada de “violación de propiedad”, tras filmar la represión contra quienes se oponían, en la Reserva Sioux de Standing Rock, a la construcción de un oleoducto.
          Por último, nos quedamos con un reportaje que retrata, a la perfección, qué problemas y qué clases sociales importan, realmente, a canales de televisión como CNN en español (18). “Volé a Estados Unidos para comprar papel sanitario" es su titular. La protagonista,una empresaria venezolana que aparece triste y compungida en la foto, porque –al parecer- tiene dinero para viajar por el mundo, pero no para comprar papel higiénico en su país. Un grave problema, sin duda. Casi tan grave como el de la pobreza que sufren 168 millones de personas, o la indigencia de 70 millones en América Latina, cuya tristeza raramente aparece en la foto (19).
(19) http://www.latercera.com/noticia/negocios/2016/03/655-673378-9-cepal-numero-de-pobres-en-america-latina-subio-a-175-millones-en-2015.shtml

FUENTE.  https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/10/06/cnn-y-el-papel-higienico-de-los-ricos-de-venezuela-por-jose-manzaneda/



martes, 4 de octubre de 2016

Terrorismo…, o de cómo nos toman por tontos



Nota del editor de este Blog 

Beniezu

“Terrorismo’’, concepto  que es   para la hipocresía Occidental  el paradigma de la maldad, de sus enemigos claro, porque el terrorismo propio, el que emplean con profusión como arma para alcanzar objetivos políticos o territoriales, ese, no existe como tal terrorismo  o bien lo denominan actos  ‘’humanitarios’’ , ‘’expansión de la democracia’’ etc o simplemente lo ignoran. Este articulo sacado de Las páginas de ISPANTV iraní, y escrita por el argentino Marcelo Colussi es una buena y grafica  descripción sobre  la manipulación que hacen los medios occidentales sobre el concepto de ‘’terrorismo’’

Terrorismo…, o de cómo nos toman por tontos
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Desde hace ya unas décadas, hacia fines del siglo XX, fue estableciéndose como una táctica militar un tipo amplio y difuso de acciones al que se le ha dado el impreciso nombre de “terrorismo”.
        
     Por Marcelo Colussi

       Quienes otorgan ese nombre (instituciones oficialmente constituidas) tienen una idea determinada de lo que entienden por él; pero quienes lo reciben, en realidad jamás se autodefinen como “terroristas”. Además, si bien puede haber grandes diferencias entre los que así son designados (partidos políticos de izquierda, movimientos sociales, grupos de acción armada, etc.), ninguno de ellos se reconoce como “señor del terror” sino, en todo caso, luchador social. Con lo que vemos que es muy difuso el término, equívoco, hasta incluso: engañoso. En verdad ¿quién es “terrorista”? ¿Qué significa con precisión ser un “terrorista”?

               


 ¿ Quien es más terrorista ?
Siendo estrictos, no hay una definición unívoca del término. En todo caso, puede advertirse desde el inicio que su nombre mismo ya presenta una carga negativa: evoca el terror. Pero eso, lo sabemos, es excesivamente amplio: puede entrar allí desde una amenaza de bomba hasta un desequilibrado mental que asesina en serie, una broma de mal gusto o una muchedumbre enardecida que se permite linchar a alguien. Un acto terrorista, por tanto, más que significado político -según la lógica con que usualmente se usa en Occidente- es sinónimo de salvajismo. Carga que no tiene, por ejemplo, la llamada guerra convencional. Quien mata en guerra es un héroe. Más aún: se le premia, es un héroe de la patria, se le puede llegar a inmortalizar. Ninguna bomba inteligente de alta tecnología es asesina, es terrorista, pero sí lo son, por ejemplo, quienes resisten a la ocupación estadounidense en Irak, o quienes bloquean una carretera pidiendo alguna reivindicación.
          ¿Tiene sentido eso, o se trata sólo de un discurso de dominación, un ejercicio de poder? En un Manual de Entrenamiento Militar de la Escuela de las Américas de Estados Unidos puede leerse como una sana recomendación para sus alumnos, por ejemplo, “aplicar torturas, chantaje, extorsión y pago de recompensa por enemigos muertos”. ¿Eso es guerra limpia o terrorismo? Y más aún: ¿es posible que haya guerra limpia?
        Entonces, en definitiva: ¿qué es el terrorismo? ¿Hay alguna definición seria al respecto? Desde ya vemos la dificultad intrínseca. De hecho, se han aportado varias, pero los mismos ideólogos que debaten sobre sus propiedades no terminan de encontrar una versión convincente. El Departamento de Estado de los Estados Unidos de América en uno de sus Informes anuales sobre “Tendencias del Terrorismo Mundial”, antes de definirlo siquiera comienza diciendo que “la maldad del terrorismo siguió azotando al mundo este año, desde Bali hasta Grozny y hasta Mombasa. Al mismo tiempo, se libró intensamente la guerra mundial contra la amenaza terrorista en todas las regiones, con resultados alentadores”, con lo que, ante todo, se parte de una valoración: el terrorismo es intrínsecamente malo. Acto seguido lo caracteriza diciendo que “se constituye, tanto en el ámbito interno como en el mundial, en una vía abierta a todo acto violento, degradante e intimidatorio, y aplicado sin reserva o preocupación moral alguna”. Preguntamos: ¿las invasiones entran allí? ¿Y las peleas de box? ¿Son actos violentos y degradantes también las corridas de toro? ¿Y las riñas de gallo o de perro? ¿Cuándo algo empieza a ser "terrorista"?
          El entonces presidente de Estados Unidos, George Bush hijo, declaró en alguna ocasión que “no se cansará, no titubeará y no fracasará en la lucha por la seguridad del pueblo estadounidense y por un mundo libre del terrorismo. Seguiremos sometiendo a nuestros enemigos a la justicia o les llevaremos la justicia a ellos”. Claro que esa justicia puede ser la invasión militar, obviamente, pasando por sobre el derecho internacional y las resoluciones de la ONU. En nombre de la lucha contra él, está visto que puede hacerse cualquier cosa. ¿Tan malo es el “terrorismo” que da lugar a todo tipo de intervención, incluidas guerras preventivas -hasta con armamento nuclear, como pretende hoy la Casa Blanca en más de alguna de sus hipótesis de conflicto- o hay ahí “gato encerrado”?
II
        De acuerdo a datos suministrados por el mismo gobierno federal de Washington, el terrorismo ha matado en el mundo, entre en los primeros cinco años de este siglo, a 24.429 personas (la misma cantidad que contrae el VIH en 8 días); es decir: un promedio de 13 personas diarias (contra 1000 personas diarias que mueren de diarrea por falta de agua potable, o más de 2.000 por día que fallecen por hambre). Lo curioso es que, para combatir este flagelo del VIH-SIDA en el ámbito de la salud, la Casa Blanca utiliza 100 veces menos presupuesto que lo que emplea para su guerra preventiva contra el “terrorismo”. O hay un error en los cálculos, o evidentemente la apreciación de los estrategas estadounidenses se equivoca, puesto que ven una mayor amenaza a la seguridad de la especie humana en el siempre mal definido e impreciso “terrorismo” que en la pandemia de VIH-SIDA. O, mucho más crudamente: son unos descarados delincuentes que trabajan para un proyecto donde lo único que cuenta son los intereses de las grandes corporaciones de su complejo militar-industrial y petrolero, asegurando así sus privilegios de clase.
            El tema es complejo, y estamos dominados más que nada por un cargado discurso ideológico que la manipulación mediática de estos últimos años nos legó: algunos soldados (en general blancos, rubios, amantes de la libertad y la democracia -y la Coca-Cola-) suelen ser los “buenos”, y los “terroristas” -que curiosamente no son blancos…ni toman Coca-Cola- suelen ser los “malos”. Problemático, ¿verdad?
         ¿Son prácticas “terroristas” las guerras de guerrillas, las guerras de liberación nacional, las luchas anticolonialistas? ¿Cuándo empiezan a ser “terroristas” las acciones militares? Por cierto que el campo conceptual es amplio, difuso, cargado ideológicamente. Si lo que busca el “terrorismo” es crear conmoción y pavor -según una sesgada visión-, eso fue lo que logró, por ejemplo, la invasión angloestadounidense en Irak, a punto que así se designó oficialmente la operación: “Conmoción y pavor”; y no se la llamó “invasión terrorista”. ¿Quiénes son más “terroristas”: las guerrillas antiimperialistas latinoamericanas o los grupos anti-sionistas?, ¿el ejército israelí o la ETA vasca?, ¿las tropas rusas en Chechenia o los comandos chechenios en Rusia?, ¿las bombas nucleares que podrían lanzar Estados Unidos o Israel sobre Irán o los zapatistas de Chiapas?
        Una de las bases militares más grandes de Estados Unidos se encuentra en la llamada Triple Frontera, entre Brasil, Argentina y Paraguay donde, casualmente, se encuentra el Acuífero Guaraní, la segunda reserva de agua dulce subterránea más grande del planeta, y donde -también casual y curiosamente- los servicios de inteligencia de Washington han detectado escuelas coránicas para formación de “terroristas”. ¿Lo podremos creer?
         Como vemos, las posibilidades que pueden caer bajo el arco de “terrorismo” son por demás de amplias: una bomba en un restaurante, una emboscada a una unidad de un ejército regular, un ataque aéreo de un país contra otro, son todas acciones igualmente violentas (al igual que las corridas de toro, o las peleas de gallo), con resultados similares: muerte, destrucción, terror en los sobrevivientes. ¿Cuál de ellas es más “terrorista”? Y por otro lado -quizá esto es lo esencial-: ¿quién las define como “buena” o “mala”? ¿Por qué después de los ataques “terroristas” en Francia se dijo que “Todos éramos Charlie”, y no se dice que “Todos somos palestinos” después de un bombardeo israelí sobre este pueblo, o “Todos somos afganos, o iraquíes, o egipcios, o sirios”, después de cada bombardeo de las fuerzas de “la libertad y la democracia” capitaneadas por el Pentágono sobre alguno de estos países donde, “casualmente”, hay petróleo o gas en su subsuelo?
         Es obvio que el término no es nada inocente; su utilización arrastra una tácita condena: habría una violencia legítima -la que puede ejercer un Estado contra otro, o la que ejerce contra insurrectos que se alzan contra el orden constituido-, y una violencia no legítima a la que le cabe el mote -profundamente despectivo- de “terrorismo”. La diferencia estriba no precisamente en una consideración ética (la violencia es siempre violencia, y ninguna es más “buena” que otra: también es condenable la del boxeo o la de la corrida de toros) sino en un ordenamiento jurídico que se desprende, en definitiva, de relaciones de poder. ¿Qué fundamento ético o jurídico habría para decir que la tauromaquia no es terrorismo entonces? ¿Porque se trata de animales? La evocación de la tristeza por los franceses masacrados o la indiferencia por olvidados musulmanes de cualquiera de los países invadidos arriba mencionados nos remite a la cuestión de quién manda en el mundo, y de por qué pensamos lo que pensamos: el Esclavo piensa con la cabeza del Amo.
III
          El atentado contra las torres del Centro Mundial de Comercio de New York en 2001 es un acto terrorista, pero no lo es -al menos así lo presenta la prensa oficial que moldea la opinión pública mundial- un manual militar como el que citábamos más arriba. ¿Cuál de las dos lógicas en juego es más “terrorista”? Y si fuera cierto que la destrucción de esos edificios fue un acto auto-provocado por el gobierno federal de Washington para justificar su proyecto de guerras preventivas, ¿eso es terrorismo o no? Es terrorismo de Estado, pero la prensa oficial no habla de eso. Pinochet, en su lucha contra los “terroristas subversivos”, ¿no era él un terrorista por los métodos empleados? ¿No fueran las peores expresiones de terrorismo de Estado las guerras sucias que ensangrentaron los países latinoamericanos las décadas pasadas? Pero oficialmente esas fueron guerras “contrainsurgentes” y no “terroristas”. ¿Quién lo dice?
          Si lo distintivo de un acto “terrorista” es la búsqueda de población civil no combatiente como objetivo, el 80 % de los muertos en las guerras habidas desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 a la fecha se encuadra en este concepto; actos, sin duda, por los que ningún militar ni político ha sido juzgado en calidad de “terrorista”. Haber lanzado armamento nuclear sobre población civil no combatiente en Hiroshima y Nagasaki podría considerarse actos terroristas, pero como la historia la escriben los que ganan, se pueden hacer pasar casi como “actos humanitarios” que, supuestamente, impidieron más muertes.
          Hoy por hoy, en un mundo absolutamente dominado por los montajes mediáticos, en forma insistente se ha ido metiendo la idea del “terrorismo” como uno de los peores flagelos de la humanidad. De manera casi refleja suele asociárselo con maldad, crueldad, barbarie; y por cierto, en esa visión parcial e interesada, esas prácticas nos alejan de la civilización supuestamente democrática, presunto punto de llegada de la evolución cultural (léase: economías de mercado con parlamentos formales). Dentro de esa lógica hemos terminado por no poder distanciarnos de la falacia -llevada a grados patéticos por la insistencia de la prensa- de “terrorismo = malo, estamos contra él o somos un terrorista más”.
          Merced al impresionante juego manipulatorio de los medios masivos de comunicación suele ligárselo a cualquier forma de protesta, en general conectada con los países más pobres y postergados. Todo ello, según la concepción que se fue generando, es intrínsecamente perverso, traicionero, sádico, propio de fanáticos fundamentalistas. Un “terrorista” -según ese orden discursivo- es un delincuente subversivo, un apátrida; en definitiva: un monstruo inhumano. Por supuesto que los autores del manual de la Escuela de las Américas, aunque inciten a la tortura y a la corrupción, no son “malos”, porque lo hacen en nombre de la guerra contra el terrorismo, para defender el “modo de vida occidental y cristiano”.
         ¿Quién en su sano juicio podría alegrarse y festejar por la muerte violenta de unos niños, de una señora que estaba haciendo sus compras en el mercado, de un ocasional transeúnte alcanzado por una explosión? Pero ahí está la falacia, lo perverso del mensaje sesgado con que el poder se defiende: se presenta la parte por el todo, mostrando sólo un aspecto -con ribetes sentimentales- de un conjunto mucho más complejo. ¿Alguna vez los medios muestran las escenas dantescas que sobrevienen a los bombardeos “legales” de una potencia militar? ¿Alguna vez se habla de las monstruosidades propiciadas por la pedagogía del terror de un manual como el de la Escuela de las Américas? ¿Sufre más una víctima que la otra? ¿Es más “buena” y “respetable” una violencia que otra? ¿Qué dirán los toros sacrificados en la arena de una plaza? ¿Y los torturados, masacrados, violados y silenciados en nombre de la libertad y la democracia? ¿Vale más un francés muerto por una bomba que un ciudadano sirio?
         Está claro que la dimensión del fenómeno es infinitamente más compleja que la malintencionada simplificación con que se nos presenta el problema. El maniqueísmo, en definitiva, ahoga las posibilidades de soluciones reales. Son tan víctimas los civiles que mueren en un atentado dinamitero hecho por un grupo irregular como los que caen bajo el fuego de un ejército regular. ¿Por qué los regulares serían menos asesinos que los irregulares?
         El mundo sigue siendo injusto, terriblemente injusto; la distribución de la riqueza que el sistema capitalista crea es de una inequidad espantosa. El hambre sigue siendo la principal causa de muerte de la población mundial, hambre evitable, hambre que debería desaparecer si se repartiera algo más equitativamente el producto social que creamos los humanos. Esa injusticia estructural en las relaciones interhumanas es el principal exterminio que enfrentamos a diario; pero eso no es la gran noticia, de eso no se habla mucho. Hoy el “terrorismo internacional” se presenta como el peor de los apocalipsis concebibles, mientras que del hambre no se habla, o se lo hace desde una óptica de caridad. Pero no podemos olvidar que por hambre mueren casi 100 veces más personas diarias que por “actos terroristas”. ¿O habrá que considerar el hambre como terrorismo?
          Es por eso que sigue teniendo vigencia lo que 35 años atrás, en 1981, firmaban numerosos Premios Nobel como “Manifiesto contra el Hambre”, y que debemos seguir levantando como principal estandarte por un mundo mejor: “Cientos de millones de personas agonizan a causa del hambre y del subdesarrollo, víctimas del desorden político y económico internacional que reina en la actualidad. Está teniendo lugar un holocausto sin precedentes, cuyo horror abarca en un sólo año el espanto de las masacres que nuestras generaciones conocieron en la primera mitad de este siglo y que desborda por momentos el perímetro de la barbarie y de la muerte, no solamente en el mundo, sino también en nuestras conciencias.[…] El motivo principal de esta tragedia es de carácter político”.
        Por tanto, el enemigo y principal amenaza para la humanidad no es el impreciso y siempre mal definido “terrorismo”; sigue siendo la injusticia, aunque nos hayan querido hacer creer estos años que estaba un tanto pasado de moda hablar de ella. Y como dijo Xabier Gorostiaga: “Quienes seguimos teniendo esperanza no somos tontos”, aunque quieran hacernos parar por tales con los espejitos de colores que nos distraen.



domingo, 2 de octubre de 2016

Video entrevista sobre LA GRAN FARSA DE LA "TRANSICION"



 Por Beniezu

    "La Transición" una definición pésima de lo que siempre debió de llamarse  "El Transvase" de un modelo de Estado franquista a otro modelo neo franquista pues solo cambiaron las formas y el lenguaje .Porque, lo más elemental para que todo cambio fuese efectivo y real sería preciso que los protagonistas de la dictadura fuesen apartados de los poderes administrativos y políticos, y no ocurrió nada de eso, continuaron en sus puestos y en las riendas del poder.  Ciertamente en aquel transvase ocurrió algo diferenciado que contribuyo grandemente para incrementar el engaño y fue la irrupción en el escenario  de la figura del PSOE y de Felipe González  Este joven abogado laboralista y desconocido  hasta entonces pero parece que reunía las "cualidades" exigidas  para la CIA para desempeñar el papel de líder y dar  credibilidad al  montaje de una nueva "España democrática". Además de ser obediente, ambicioso y disponer de un descomunal desparpajo  y una  ambición sin limitas, las " virtudes ideales de los agentes al servicio del Imperio y la CIA.


          Este personare  fue promocionado no solo por la CIA sino que por la mayor parte de los poderes económicos  mediáticos y políticos que seguían controlando el Estado después de Franco, pues no dejaba de ser creíble que un personaje del histórico PSOE parecía ser la panacea perfecta que legitimaria  la “Transición” como una  democracia real, supuesta mente nada que ver con el franquismo,  y que desgraciadamente así fue.


El uno complementa al otro

        En es este video- entrevista a Alfredo Grimaldos ,un tenaz escritor y analista  sobre el aun interesadamente desconocido tema de la llamada “Transición”. Y lo hace desde una perspectiva critica real y clarificante  lejos de los falsos  cuentos de los escribientes del  Régimen, donde no faltan las anedotas de su actividad de estudiante militante en  aquellos días revueltos tras la muerte de Franco y las maniobras de sus  seguidores para dar continuidad a las “conquistas” de Franco

VIDEO

http://www.laentrevistadelmes.com/2014/01/alfredo-grimaldos-la-transicion-la.html



jueves, 29 de septiembre de 2016

Medios de comunicación, ONG y la imposición de la pobreza

Nota del editor de este Blog 

Beniezu


El autor de este articulo , habitual colaborador de “TeleSur” , incide esta vez en la labor de desenmascarar las artimañas vestidas de ONG y agencias humanitarias jugosamente financiadas  por el capital y sus agencias de falsa bandera humanitaria, con el fin de crear módulos de comportamiento“ humanitario” pero que solo persiguen distraer las energías de un voluntariado potencialmente solidarias y creativas  para encauzarlas hacia unos resultados de dudosas efectividad   pues quienes están detrás de su financiación , agencias de poca credibilidad humanitaria, persiguen la intención de distraer y desviar energías y voluntades auténtica mente solidarias. Es decir para coartar unas energías sinceras que podrían desembocar en una entrega solidaria y efectiva con las víctimas de la pobreza y el abandono, implementando los remedios  contra las causas que provocan los males. Pero todos sabemos que quien financia esas ONG no le interesa hacer la revolución sino mas bien apagarla, distrayendo a los voluntarios en tareas de mantenimiento de las consecuencias, es decir no interesa incidir en  las causas de los males sino solamente incidir en los males, dejando las causas  sin tocarlas, que como todos sabemos suelen ser la miseria y la pobreza en un tercer mundo súper explotado por esas mismas corporaciones “humanitarias”. 


Medios de comunicación, ONG y la imposición de la pobreza
Por   
Ricardo Arturo Salgado Bonilla
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             En los dos trabajos anteriores planteamos un tema de estudio y debate, que consideramos crucial para la investigación, y para entender la dimensión del enemigo a que nos enfrentamos los pueblos: el papel de los medios de comunicación en la construcción de la ideología necesaria para mantener la hegemonía capitalista.
            Este tema tiene muchas aristas, tantas que podrían confundir a un auditorio acostumbrado a ventilar sus ideas en el estéril campo del bien y del mal. Los medios de comunicación producen hoy mucha de la cultura que compartimos. Dentro de la falsa idea de la libertad individual, hemos llegado a un punto de estandarización sin precedentes. Esa “normalización” de la capacidad de una sociedad para verse a sí misma, provoca severos daños que apuntan a sumir a la humanidad en un nuevo medioevo, cargado de persecución de las ideas y guerras genocidas.


        

       

La colonización de las ideas ha sido un proceso continuado que ha construido imágenes extrañas, que utiliza como arma de expansión la imposición vertical que se produce desde los medios de comunicación. Cosas como la “Sociedad Civil”, la “Cooperación Internacional” y las famosas “ONG”, juegan un papel crítico en las sociedades de los países pobres, y no necesariamente positivo para nuestros pueblos.           A partir de la conversión del trabajo en empleo, y el transito ideológico de clase del trabajador organizado al desempleado desesperado, se han conformado ejércitos de seres humanos avasallados por la injusticia y la desigualdad, ambas consustanciales al capitalismo.  Esos millones de personas, son bombardeados diariamente por ingentes cantidades de material basura, que les indica quien manda, quien opina correctamente, quienes son sus referentes, y más; todo dirigido a imponerle la idea de que su miseria es una cuestión natural, y que debe vivir con ella en posición contemplativa.
            En este sentido las ONG juegan un papel crítico, pues su misión es “certificar” y “legitimar” el carácter inmutable de la pobreza, y la necesidad de montar soluciones de alivio a problemas particulares, agrupando así a los seres humanos en sectores que se distancian los unos de los otros, lo que impide la organización para una lucha contra el poder hegemónico que, en realidad, genera todos los problemas.
           Puesto en otras palabras, las ONG cumplen con la función de decirle a la gran mayoría de la sociedad empobrecida, que, en efecto, es pobre, pero que ellos tienen soluciones a los problemas, y, por otro lado, hacer sentir a los sectores de la sociedad menos desfavorecidos, entiéndase clase media, que alguien se ocupa de aliviar la calamidad en la que viven sus compatriotas. Este es un esquema dirigido a neutralizar ideológicamente la sociedad, y a crear barreras de contención que impidan la conexión de las ideas colectivas.
          Entonces entran los medios de comunicación que crean espacios de opinión, en los que se posicionan grupos de estas ONG como “expertos” en diversas áreas que se dedican fundamentalmente a tratar los problemas de la sociedad como hechos aislados el uno del otro, que requieren tratamiento puntual.  Sin darse cuenta, la sociedad, de la nada, tiene un grupo de gente que le explica porque debe comportarse de esta o de aquella manera; y sus opiniones definen el pensamiento estandarizado, aun cuando la gente es movida a creer que tiene “opinión propia”.
          En esto se ha consolidado un concepto que no es nuevo, pero que, en la mayoría de los casos, sirve propósitos hegemónicos concretos: la sociedad civil. Ese grupo de gente que nadie eligió; que nadie sabe cómo apareció, pero que en todos los medios aparece en paralelo a las acciones políticas. Normalmente, estos grupos sirven de aval para la profundización neoliberal, mientras en países con posición soberana y progresista, se convierten en organismos de desestabilización y agresión.
           Ahora bien, todo esto no puede surgir sin un respaldo material muy fuerte, especialmente económico. En la forma de ONG, de fundaciones, de caridad, se mueve una industria de la miseria que mueve miles de millones de dólares al año en todo el mundo. Su función es neutralizar la organización social, mediante el argumento, “eres pobre, no puedes hacer nada al respecto, pero nosotros sabemos cómo aliviar tu dolor”.  Un dato importante sobre esto, es que, a través de una intrincada red de canales, el 80% de todas las ONG del mundo, son financiadas por la Fundación Rockefeller.
          Una formula tan simple como la del párrafo anterior no sirve para caracterizar todas y cada una de las Organizaciones no Gubernamentales que pululan en nuestros países, pues existen en una gran cantidad de sectores de la sociedad, dedicadas a miles de actividades. Lo que, si resulta evidente, es que cooptan actores de las comunidades para dirigir la actividad de muchos movimientos sociales, que, en el plano económico, han encontrado un lazo de supervivencia material, que los restringe o los predispone según sea el caso.
            Gracias a este trabajo, la lucha organizada de los trabajadores ha ido cediendo espacio, hasta prácticamente desaparecer en muchos de nuestros países. El daño causado por estas figuras a la sindicalización coincide con la agenda neoliberal, y explica ampliamente, en gran parte, como la gente renuncia a la lucha, e, incluso, ataca a aquellos organismos que pueden permitirle apoderarse de su historia.
            Un ejemplo que se puede considerar es la lucha feminista, que siendo legitima y fundamental, hace que las mujeres trabajadoras, viviendo en las condiciones más terribles, compartan mesa y agenda con las mujeres de la clase dominante que las explota. Al crear un “enemigo mortal” en el “macho”, se hace a un lado la condición de clase, y se elimina la posibilidad de una lucha contra el sistema.
             No se trata esto de una apología al patriarcado o al machismo; se trata de hacer ver que la mera posibilidad de un mundo mejor para toda la sociedad es relegada a un segundo plano. Igual sucede a menudo con los jóvenes, que ven a los adultos como rivales indeseables de los que esperan desaparezcan pronto. Muchas veces, esa brecha, creada artificialmente, crea conflictos que no deben existir.
               Otro efecto buscado por el trabajo de estas ONG, es el debilitamiento de los partidos políticos progresistas de izquierda, capturando reivindicaciones o transformándolas, de modo que la lucha concreta por el poder sea relativizada y la condición de clase en la escena política se diluya fácilmente en la idea común de lo novedoso, lo moderno.
          Para aspirar a una comprensión plena de la construcción que necesitamos en un proceso revolucionario, debemos estudiar a fondo el papel que juegan todos estos factores que son ubicados estratégicamente, como piezas de ajedrez, por la clase dominante para sostener su hegemonía.
           Hasta ahora podemos ver con claridad que, sin lugar a dudas, el triunfo de una revolución, ya sea mediante el triunfo electoral o la derrota del enemigo por otros medios, no termina con la hegemonía dominante. Esto necesariamente nos lleva a otra conclusión vital: la ideología que permite esa hegemonía, también provoca que la clase dominante siga estando en esa posición a pesar de su derrota coyuntural y para su derrota definitiva es necesario reemplazar las ideas que la sostienen. En otras palabras, la lucha electoral no es definitivo en la conquista del poder. Es en el campo de la lucha de clases, donde se libra la batalla decisiva por la derrota completa del régimen explotador, y esta se da en el campo de las ideas. Esa construcción debe iniciarse ya, siempre es apremiante.
FUENTE:  http://www.telesurtv.net/bloggers/Medios-de-comunicacion-ONG-y-la-imposicion-de-la-pobreza-20160911-0002.html#comsup



Licenciado en Matemática e Investigador Social. Escritor y Analista autodidacta. Colaborador de teleSUR y otros medios digitales. Censurado en su país, Honduras (por medios y por lectores). Actual Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Libertad y Refundación, LIBRE.


viernes, 23 de septiembre de 2016

El desconocido desconocimiento y el fingimiento sobre la guerra en Siria


Nota del editor de este Blog

Beniezu

   De nuevo traigo a estas paginas de "La Lampara  Roja"  un agudo articulo de Mikel Iturain sobre Siria y la manipulación masiva de  mentes. La tergiversación y utilización del engaño de la realidad es una flagrante realidad que está ocurriendo en Occidente donde dominan y campean los poderes económicos neo liberales comandados por la hegemonía USA  con la finalidad de engañar y adormecer  a la opinión pública para tergiversar brutalmente la realidad. Realidad que en los tiempos actuales la actualidad se está materializando   en conspiraciones, ”primaveras“, guerras, terrorismo controlado o de falsa bandera   etc. que  están siendo creados por mentes perversas ,con fines también perversos y calculados de expandir el caos, la destrucción y el terror  en lugares escogidos con fines de depredación, bien  para el  dominio  geo estratégico, o para apoderarse sobre todo de territorios y recursos naturales que el Sistema capitalista de producción precisa y con urgencia para poder desarrollarse.

        Es sin duda una monumental conspiración  con la finalidad perfectamente planificada de orientar criterios y matrices de opinión entre la población, para domesticarla o dirigirla hacia  posiciones  afines o neutras a las políticas guerreras del imperialismo sobre determinados países a los que desea devorar y destruir, tal y como ya lo hicieron ya en la Antigua Yugoslavia  Libia y otros  y que en la actualidad pretenden hacerlo en Siria.

          Los medios de información  masivos , quizás seria mejor llamarlos de "deformación masiva", que obviamente están controlados por las corporaciones mediáticas capitalistas que políticamente nunca podrán ser  independientes  porque  estarán totalmente sujetos a los designios marcados por la hegemonía  del capital, incluso también algunos medios que se suponen independientes por haber sido creados y financiado originalmente por aportaciones populares  caso del diario GARA, también  suele entrar en este sucio juego de publicar artículos  tendenciosos sobre estas guerras imperiales barnizándolas de presuntas rebeliones populares ante un inexistente tirano para engañar a sus lectores sobre la realidad de la intervención imperial y de sus mercenarios y sicarios.

        El diario GARA que es un modelo en su labor de denunciar atropellos a la democracia, no solo en el Estado español, también en muchas partes del mundo, ya en su línea editorial  se  puede apreciar una marcada orientación  de objetividad, no alineada con los clásicos parámetros manipuladores del resto de los medios occidentales. Pero inexplicablemente cuando trata de aquellos  temas bélicos de agresión promocionados por los poderes neo liberales y la OTAN su línea de imparcialidad muda radicalmente y se puede percibir una clara tergiversación de la realidad  inventando y recreando una inexistente oposición política democrática luchando por la libertad donde solo hay bandas de terroristas mercenarios internacionales a sueldo del Imperialismo. Y relativo a la cuestión de  falsos periodistas  mercenarios del imperialismo recomiendo la lectura del enlace incluido titulado " Yo os acuso" 


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      El desconocido desconocimiento y el fingimiento sobre la guerra en Siria

Publicado por 

Los medios de comunicación repiten de forma tan uniforme como crónica un mensaje ya preparado respecto a Siria,  para alienar a la población occidental.

          Thomas Jefferson, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América y que sería también su tercer presidente, tenía bastante claro un cometido principal de los medios de comunicación, en concreto de la prensa. Lo vio como lo vio otro Padre Fundador, Benjamín Franklin. Eran, y son, una poderosa arma con la que moldear y cambiar la opinión pública. Este último, Franklin, lo mostró con tanta claridad como talento:
La facilidad con la cual las mismas verdades pueden ser repetidamente reforzadas colocándolas diariamente en diversas formas en los periódicos… da una gran oportunidad de inculcarlas. Y hemos encontrado que no es sólo correcto golpear cuando el hierro está caliente sino que puede calentarse si se le golpea continuamente. 1
Se aprovecha el momento coyuntural, pero especialmente se crea artificialmente la situación.
De ahí que Jefferson pudiese afirmar con conocimiento de causa que:
El hombre que no lee nada en absoluto está mejor informado que el que no lee otra cosa que periódicos
Efectivamente,  era cierto en aquella época y lo es en la presente. Los periódicos y los medios de comunicación en conjunto han sido y son instrumentos para condicionar, cambiar y dirigir el pensamiento de las personas a los que van dirigidos. Y lo es hasta tal punto, que han empleado habitualmente la falsedad repetida una y otra vez con el fin de que lo que no ocurre en el mundo existente, se convierta en verdad en el mundo mental de los receptores.
Por ese motivo indica que quien no ha sufrido su influencia tiene mejor conocimiento que quien ha sido adoctrinado.
El primero sabe que no sabe de algo, conserva el buen juicio y la cautela que le dan su sentido común que no ha sido alterado y evita hacer declaraciones sin disponer de más elementos sólidos con los que hacer una valoración, y tiene en cuenta las diferentes partes implicadas sobre algo que desconoce. El instruido por los periódicos no, cree que sabe, aunque lo que sabe no tenga nada que ver con lo que ocurre en la realidad. Se muestra arrogante al creerse poseedor de un saber impartido por personas privilegiadas directoras de su sociedad. Sin pararse a cuestionar si esa supuesta información que recibe es de calidad, si se corresponde con los propios hechos. Actúa, el receptor, más con la fe que con la razón, más por la presión y el interés social que por responsabilidad intelectual o moral.
El primero tiene la capacidad de aprender y entender, el segundo carece de tal cualidad; no aprenderá, no entenderá, ni querrá entender, asimilará lo más conveniente, lo más fácil, sin cuestionar nunca a fondo su veracidad.
El primero parte con humildad y honestidad, el segundo no. Este será presa de su ridícula soberbia, de sus engaños y autoengaños, y no le importará conocer la verdad de lo sucedido, sino cómo esto afecta a sus particulares intereses personales.
El primero tendrá en contra muchas veces una gran presión social, el segundo se amoldará y hará lo que sea necesario con tal de no sufrirla.
Visto todo esto en relación a un suceso actual como es la guerra en Siria, podemos ver como una mayoría de las sociedades en los países occidentales que ha sido "informada" a través de unos medios de comunicación en manos de grandes corporaciones de poderosos magnates, tanto los corporativos como aquellos denominados alternativos, es incapaz de entender y ver cosas elementales que una persona con mente abierta y sin prejuicios o ideas preconcebidas podría captar visitando el país, escuchando a l@s propi@s sirios o analizando con un mínimo de rigor los sucesos acaecidos. La frialdad de los hechos, si se quiere apreciar, siempre nos dice mucho y claro sobre la realidad que tenemos en frente.
En el caso de Siria se ha llegado a extender y creer el dislate de la existencia de una guerra civil, de un enfrentamiento religioso. Pero en Siria no hay un sector social enfrentado a otro, una o unas clases sociales contra otras, tampoco una o unas religiones en guerra.
Les informaba en un artículo anterior que recientemente varias organizaciones en favor de la paz de Estados Unidos visitaban Siria con el propósito de conocer en directo y a través de l@s siri@s qué está ocurriendo allí. Alfred Marder, presidente del USPC (Consejo por la Paz de Estados Unidos), exponía una de las principales conclusiones obtenidas: "No hay una guerra civil". 2 Tal entendido, el del enfrentamiento civil entre sirios, no es sino parte de la narrativa extendida por aquellos responsables de la verdadera guerra, la de agresión utilizando mercenarios, para ocultar y también justificar a esta. De otro modo quedarían al descubierto y no podrían continuar ejerciéndola y apoyándola. Los delegados de estas organizaciones estadounidenses mostraban su sorpresa por la gran solidaridad que pudieron ver entre los habitantes de Siria, sin importar su clase social, su partido político u orientación religiosa. Rompiendo en añicos este falso mito de occidente. Ell@s y no nosotr@s son l@s que lo tienen bien claro, no aceptan ser calificad@s por esta o aquella religión, como no lo aceptamos nosotr@s, se sienten siri@s, con toda la diversa y rica amalgama cultural y religiosa, con saber que bajo un estado tolerante y con fuertes orientaciones hacia la protección social, la paz, el bienestar y el progreso, lo que desea la mayoría de la gente, serán posibles. Lo contrario, la ruptura del estado y el ejército que hacen posible su mantenimiento, supondría abrir la caja de Pandora de los vientos que traen la intolerancia, la explotación y la barbarie. Ell@s también lo saben.
El Patriarcado Maronita y las comunidades cristianas del Levante se dieron cuenta que lo que estaba en juego en Siria era mucho más que el Gobierno sirio. Las cosas que realmente estaban en juego eran la continuación de la antigua presencia cristiana y la coexistencia de los cristianos con los musulmanes, drusos y judíos, que los gobiernos israelí y de EE.UU. estaban tratando de demoler con el fin de crear estados sectarios que estarían en línea con lo que se conoce como "choque de civilizaciones". 3
Nosotr@s, con nuestra irresponsabilidad, conducimos a otro país, Libia, al más oscuro de los infiernos. Es lo que sucedería a Siria si sus atacantes, el poder corporativo occidental, consiguen sus objetivos. Nosotr@s, con nuestro seguimiento y apoyo a lo que dicen los medios de comunicación, contribuimos a ello, a destruir la vida de tantas personas que daño ninguno nos han hecho.
Como comenta otro representante de esa delegación, Joe Jamison, coordinador de Queens Peace Council:
No es lo que no sabemos lo que nos mete en un problema, lo que nos mete en un problema es lo que creemos que sabemos seguro, cuando justamente no lo es. 2
Es nuestra ignorancia convertida en absurda arrogancia la que nos hace peligrosos para nosotros mismos y los demás.
En Siria no ha habido una guerra civil, viven en democracia, en un estado tolerante, con un gobierno legítimo.
No hubo una rebelión popular ni pacífica, sino una guerra de agresión externa utilizando mercenarios, incluidos algunos sirios.
Ahora, por la presión social existente en nuestros países,  podemos aplicar la disonancia cognitiva: pensar una cosa y exponer otra o incluso rechazar algo que contradice lo que se tenía por sabido, por tan seguramente sabido.
No obstante, no podrán cambiar los sucesos que han tenido lugar. Aunque pueden ignorarlo, claro, con sus consecuencias.


FUENTE: http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.br/2016/09/el-principio-de-honestidad-y-buen.html