sábado, 21 de noviembre de 2015

¿ TIENE ARREGLO IZQUIERDA UNIDA ?


 Nota del editor de este Blog

 Por Beniezu

          Se podría decir que estaba faltando un articulo como este para clarificar el panorama político en el Estado español en  el terreno que suelen denominar  retóricamente de “izquierdas” Es el caso de nuestra “izquierdas” llamada  IU, últimamente enredada en lios y amoríos con la formación Podemos cuyo trasfondo se puede vislumbra como una vulgar pelea  para  arramplar cotas de influencia y poder político en el escenario electoral, cuyo final parece que se ha aparcado hasta el resultado de las urnas.

 
           Mal anda la clase política, cuando se proclama de izquierdas, y se supone que sus objetivos políticos debería ser  la transformación de la sociedad en interés de la mayoritaria clase trabajadora, en la construcción prioritaria  de un Estado a su servicio y no enredados en como contentar mejor a las oligarquías  y a sus poderes militares que solo se interesan en exprimir y maltratar a las clases trabajadoras de casa y del extranjero.

          Estos dos formaciones Podemos e IU se desenmascaran cada vez mas  de su naturaleza  servil y oportunista obedientes a los designios del capital.  Menuda izquierda de ”cartón piedra "su radicalidad se limita a sus proclamas y promesas que no van mas allá de la simple retorica   de vulgares  oportunismos compitiendo quien es más radical de boquilla.

           Este  articulo estos firmados por Nicolas Garcia Pedrajas  y esta publicado en el blog “Agenda roja” cuya fuente  acompanho


               




 
                   ¿Tiene arreglo Izquierda Unida?

Por Nicolás García Pedrajas

NOTA: Si eres militante de IU es posible que este artículo te resulte muy crítico. Si crees que lo mejor es cerrar los ojos a lo que está pasando y esconder la cabeza debajo de la arena te aconsejo que no continúes leyendo. Si de verdad te gustaría que IU fuese un partido anticapitalista y de defensa de la clase trabajadora a lo mejor te interesa seguir leyendo.
La situación de Izquierda Unida, un partido que aún con sus muchas deficiencias ha sido la referencia de la izquierda en España durante los últimos 30 años, es indudable que es de extrema gravedad. Nadie puede pensar que un partido que renuncia a presentarse a las elecciones como tal, convertido en múltiples reinos de taifas y con muchos de sus dirigentes manifestando públicamente su afección a otras siglas pasa por su mejor momento. Tampoco es lo mejor para un partido que su líder, y representante casi absoluto del partido en los últimos meses, diga en la prensa: “Me aterroriza que Podemos se pueda convertir en otra IU”[1]. Se imaginan que ocurriría en otro partido cualquiera si se hubieran producidos unas declaraciones parecidas.
Para hacernos una composición de lugar podríamos resumir la situación actual de IU de la siguiente manera:
  • A pesar de la duración de la crisis actual IU no ha sido capaz de armar un relato de izquierda del origen y significado de ella. En lugar de crear una explicación propia que deje claro que esta crisis es solo un estado más del capitalismo y no una excepción, ha evitado realizar un análisis marxista y se ha limitado a recoger las explicaciones populistas que, apelando a enemigos fáciles de identificar, la troika, la austeridad, Bruselas, los bancos, etc., dejan fuera la causa real, que no es otra que la propia naturaleza explotadora del capitalismo. Asimismo, promete soluciones socialdemócratas que como Grecia ha dejado bien claro no serán admitidas por el capitalismo y sus órganos de poder.
  • Caos en la organización desde mayo de 2014. No se puede pasar de denostar las primarias[2][3] a defenderlas como el mejor instrumento para elegir a los candidatos. No se puede estar a la vez negociando con Podemos y denostándolo en la prensa. No se puede presumir de no vender los principios al día siguiente de quedarse sin comprador[4]. No se puede estar constantemente cortejando a figuras mediáticas y a la vez criticándolas cuando no aceptan incluirse en las listas electorales, o se marchan enfadadas por el trozo de tarta que les ha tocado.
  • Expulsión de 5000 militantes en Madrid a los que se pretendió obligar a una humillante reafiliación. Incluso aunque hubiera razones para abrir expediente a algunos de ellos, no se siguieron los cauces adecuados. Y desde luego un principio básico de cualquier justicia es que no se pueden aplicar castigos colectivos. Expulsar en masa a todos los militantes de IUCM es un acto de muy difícil justificación, más allá de eliminar una federación que se oponía a los que en este momento controlan IU. El resultado ha sido la pérdida de más de 3000 militantes y la casi destrucción de IU en Madrid.
  • Mentiras y estrategias por encima de principios e ideología. Mientras se apela constantemente a la transparencia y la horizontalidad las decisiones se toman cada vez en círculos más reducidos y de espaldas a la militancia. Se niegan negociaciones con Podemos hasta que son del dominio público. Incluso se acaba reconociendo que ha habido contactos “privados”[4] para negociar con Podemos de los que la militancia se enteró por la prensa y de los que aún no sabe en qué consistieron. No se puede montar una marca blanca como Ahora en Común (más tarde Unidad Popular) y pretender que la gente crea que IU no ha tenido nada que ver. El espectáculo de la candidatura por Sevilla, con un proceso totalmente controlado por el PCA, es un ejemplo claro. El hecho de que IU plantee una coalición electoral con varios partidos residuales y una supuesta Unidad Popular que no existe es otra demostración del sacrificio de los principios en aras de la estrategia y el espectáculo mediático. La candidatura de IU en las próximas elecciones generales será el primer caso de la historia de coalición electoral de un partido consigo mismo. Si a esto añadimos que se ignora la opinión de las bases en Cataluña, que se mostraron en contra de ir en coalición con Podemos, o se pregunta a ultimísima hora como en Galicia, la democracia interna es mucho más formal que real.
  • Desaparición del partido en favor de un líder único, Alberto Garzón. En los últimos meses se ha agudizado una deriva presidencialista, que nunca se dio con Cayo Lara, en la cual IU ha quedado prácticamente desaparecida y ha sido sustituida por su líder. La prensa publica no las propuestas de IU sino las propuestas de Alberto Garzón[5], la lista para encabezar la candidatura por Madrid se llama “Ahora con Alberto Garzón”, y prácticamente nadie más habla en representación de IU en los medios de comunicación. No sería de extrañar que alguien estuviera pensando es usar su cara como logo en las papeletas de votación como ya hizo Podemos. En esto IU da un paso más hacia la americanización de la política, donde los partidos apenas existen, y continúa por la perniciosa senda de convertir la política en un concurso de popularidad que ya inició con la aceptación de las primarias. Incluso en reuniones en las que debe asistir el Coordinador Federal[6], que es el único representante de IU, acude Alberto Garzón sin que se haya dado una explicación válida a los militantes.
  • Discurso vacío con la sustitución de términos ideológicos por vacuidades como los de abajo, derechos humanos o democratización económica. ¿Cómo puede una persona de verdad de izquierdas pensar que es posible la democracia económica dentro del capitalismo? En su discurso IU se ha convertido ya en un partido socialdemócrata que defiende un Keynesianismo económico que ya nunca más volverá. Una especie de intento imposible de vuelta al estado del bienestar, olvidando además que ese estado del bienestareuropeo se hizo sobre la explotación de los recursos naturales y las clases trabajadoras de América latina, África y Asia. Cualquier persona que se defina socialista o comunista debería avergonzarse incluso de usar el término estado del bienestar como algo a lo que aspirar.
  • Aceptación de políticas que deberían ser innegociables. IU no se siente ahora incómoda cuando sus socios no apoyan la recuperación de la memoria histórica, reciben a golpistas venezolanos, apoyan la presencia de bases militares de EE.UU. en España, no se muestran en contra de la OTAN, afirman que no hay alternativa al capitalismo o se niegan a apoyar la causa palestina con vergonzosas abstenciones[8]. Con partidos así se muestra dispuesta una y otra vez a pactar incondicionalmente. La excusa de la minoría le permite tranquilizar su conciencia.
Este sería a grande rasgos la situación actual de IU. La pregunta evidente es si, dado este estado de cosas, tiene arreglo IU. Sin embargo, para poder responder a esta pregunta es necesario saber a qué nos referimos con arreglo. Cuando hablamos de arreglo no nos referimos a éxito electoral en una u otra convocatoria o la mera supervivencia como partido político. Nos referimos a si es posible que IU pueda ser una herramienta útil para la lucha contra el capitalismo que es la única esperanza de la clase trabajadora. Es por ello que debemos plantearnos hacia dónde va IU en la actualidad y si esa deriva es modificable.
Es evidente que aunque la estrategia de fusión/absorción con Podemos ha fracasado antes de las elecciones, por falta de interés de Podemos no lo olvidemos, la hoja de ruta a medio plazo del grupo dirigente actual de IU es la misma. Lo que se pretendió antes de las elecciones se pospone a después del 20D. En estas semanas, Manuel Monereo, uno de los ideólogos de la podemización de IU lo afirmaba en una entrevista y participaba en la presentación de un círculo de Podemos. De la misma forma se manifestaba el senador de ICV Jordi Guillot en un artículo en el diario Público[9].
Para la mayoría la discusión es solo si en este matrimonio con Podemos, IU mantiene su propia identidad o no. Pocas voces se han alzado con críticas de fondo contra la fusión/absorción/coalición con un partido que reniega de muchas de las que hasta ahora han sido bases programáticas y de acción de IU. Para esta mayoría lo que se está jugando es la supervivencia de IU como organización. Desde mi punto de vista eso es secundario. Si IU continúa sin discurso propio y a remolque de los partidos de la clase media, su supervivencia es de poca importancia. Algo que solo interesaría a las personas que viven de la organización, pero indiferente para la clase trabajadora. La supervivencia de IU tiene importancia solo si es como instrumento útil a los trabajadores y trabajadoras.
Es evidente que en los últimos meses el viraje de IU ha sido notable. La sustitución de facto de Cayo Lara por Alberto Garzón como líder del partido, aunque oficialmente Cayo Lara es aún Coordinador Federal, es mucho más que un relevo generacional. Es un cambio completo de modelo. Mientras Cayo Lara proviene del mundo rural, Alberto Garzón es un representante de la pequeña burguesía. Sus vivencias son completamente diferentes y su visión de la sociedad también. No creo que nadie se imaginara a Cayo Lara posando en una de la revistas exponente de la podredumbre de capitalismo como Vanity Fair[10]. Sin embargo, no es solo Alberto Garzón, la mayoría de los líderes emergentes de IU comparten este perfil universitario y de clase media, mientras que las personas provenientes del mundo obrero son cada vez menos y su relevancia en el partido casi nula.
Incluso, IU se permite apelar al 15M[11], un movimiento profundamente individualista, anticomunista y que desde luego no tiene nada que ver con los principios de izquierda trabajadora que deberían ser la propuesta de IU. Un movimiento además superficial de personas cuya máxima aspiración ha sido siempre volver a los tiempos de la burbuja y el consumismo como forma de vida. Un movimiento que solo apela al joven universitario urbano como centro de la sociedad, no precisamente lo que IU debería representar.
Sin embargo, estos movimientos son solo el colofón de un camino que IU empezó a andar hace tiempo. En los últimos años los dirigentes procedentes del mundo obrero, como Gerardo Iglesias, Francisco Frutos y Cayo Lara, han sido sustituidos por dirigentes jóvenes, de procedencia universitaria y para los que el trabajo manual es algo totalmente ajeno. Este cambio también ha afectado a la militancia, con cada vez menor presencia de personas de la clase obrera. El efecto de este cambio ha sido el tener cada vez más una orientación socialdemócrata en las propuestas y las estrategias. En paralelo se trata de mantener un discurso de clase de cara a una parte de la militancia, pero un discurso de clase cada vez con menos peso en las políticas que IU lleva a cabo donde gobierna, cada vez menos presencia en sus discursos e, incluso, cada vez menos presencia en los programas y las propuestas.
Las bases programáticas como la denuncia del capitalismo o el antiimperialismo son cada vez más usadas como recursos retóricos. Las propuestas reales son claramente de reforma débil del capitalismo. Incluso en un tema tan básico como la oposición a las agresiones imperialistas se ha sustituido el no rotundo por la apelación a un referéndum[12s]. Debería ser evidente que IU debe oponerse a cualquier guerra imperialista, y nunca defender un referéndum que será claramente manipulable por el poder.
Precisamente la falta de discurso propio en los últimos meses, más allá de referencias retóricas, ha quedado de manifiesto en el caso del atentado de París. IU no ha sido capaz de explicar una posición diferenciada en la cual la condena a los atentados haya sido complementada con la denuncia de la posición hipócrita de Occidente y sus aliados, fuente de financiación del terrorismo y responsable con sus acciones militares contra la población civil de decenas de países de centenares de miles muertos al año. De nuevo se ha ido a remolque de los acontecimientos y ha faltado valor político para una postura que sin duda hubiera acarreado un aluvión de críticas en los medios del capitalismo. Ni siquiera se ha planteado la enorme contradicción de llevar a cabo muestras de condolencia por los atentados de Francia, como minutos de silencio y banderas a media asta, cuando el día anterior un atentado similar en Líbano fue totalmente ignorado.1
En este mismo sentido, el partido mayoritario en IU, el PCE, ha convertido el comunismo en una especie de religión, algo para practicar en la intimidad pero sin valor en la vida real. Sería una tarea casi imposible distinguir el menor atisbo de ideas comunistas en Ahora en Común o cualquiera otra de las aventuras políticas en las que se ha embarcado IU con el apoyo entusiasta del PCE. La excusa que se da a los militantes es que el comunismo no es ahora algo que esté de moda, pero es precisamente las continuas renuncias a su ideología de partidos como el PCE lo que ha conseguido convertir el comunismo en algo que apenas se puede nombrar.
La pregunta evidente es si esto solo ocurre a nivel de dirigentes o también a nivel de militantes. Si las bases de IU siguen siendo anticapitalistas sería posible una reflotación del partido tras una larga travesía del desierto. Pero, ¿es esto así? Siempre me he preguntado cómo ha sido posible que el acercamiento a las posiciones de Podemos, que tan poco tienen que ver con la izquierda de clase trabajadora, hayan sido posible con una oposición de la militancia solo residual.
Es difícil concretar cómo es la militancia en un partido tan heterogéneo como IU, sin embargo es evidente que los dirigentes no pueden llevar a un partido de forma opuesta a como quieren los militantes de forma indefinida. Además, los procesos de confluencia con fuerzas políticas que en nada deberían tener que ver con los principios ideológicos de IU apenas han tenido contestación interna. La entrega a Podemos ha sido criticada básicamente desde un punto de vista de reparto de poder, pero solo una minoría muy escasa de militantes ha manifestado su oposición frontal al pacto con un partido que defiende las bases de EE.UU., la OTAN, el capitalismo o la educación concertada. Para una persona de verdad de izquierda, cualquiera de esta posiciones debería ser suficiente para cerrar toda oportunidad de pacto.
Con todo esto, y respondiendo a la pregunta inicial, creo que IU tiene muy difícil arreglo para volver a convertirse, si alguna vez lo fue, en un partido de trabajadores y trabajadoras que se oponga al capitalismo con convencimiento y no solo de forma retórica. En otro caso, su único futuro es pasar a ser un partido más que intente vender la mercancía caducada de la socialdemocracia y acabar como otros partidos similares en Francia, Italia, Alemania o Reino Unido siendo una rueda domesticada más del engranaje del capitalismo.
Soy muy pesimista. Como dije más arriba la fusión/absorción/coalición con Podemos que se intentó antes de las elecciones ha sido pospuesta pero no abandonada. La confrontación actual con Podemos es solo una estrategia electoralista y no un convencimiento de principio y será abandonada el mismo día 21 para volver a la senda trazada.
Es posible que tras el 20D la situación extremadamente precaria de IU y el más que posible fracaso de Podemos acelere las cosas. Lo que quizás cambie, si los resultados de Podemos son tan malos como se está atisbando, es que se vaya a una fusión y no a una absorción. Una especie de Bloco de Esquerda o Front de Gauche con la ideología de Podemos, la mayoría de cuadros de IU y el futuro resuelto para bastantes años de muchos. Un partido más útil al capitalismo e inútil a la clase trabajadora. Un partido más…
Salud y república
 
 
Enlace :
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